Por: Muhammad yousry
Era pasada la medianoche cuando Clara escuchó el primer golpecito en el cristal de su ventana. Pensó que era el viento, pero al segundo golpe, más fuerte y rítmico, decidió mirar.
Al otro lado, solo había oscuridad. Ninguna rama, ningún vecino. Cerró la cortina y trató de dormir.
Entonces, el susurro comenzó:
—Ábreme… hace frío aquí afuera…
Clara tembló. La voz era idéntica a la suya.
Con el corazón acelerado, se acercó lentamente y descorrió la cortina. En la ventana, reflejado en el vidrio, no estaba su propio rostro… sino una versión de ella misma, con los ojos completamente negros y una sonrisa torcida.
El reflejo susurró otra vez:
—Déjame entrar, ya estoy cansada de estar ahí dentro…
Y Clara, horrorizada, entendió que la que estaba afuera era ella.
![]()
