Por: Ahmed Al-Sheikh
¿Te extrañan los ciervos tanto como yo te extraño a ti?
¿O se derriten de amor como yo me derrito?
Yo, que navegué por el mar de tus ojos
y me ahogué en sus olas.
Yo, que perdí mi corazón en el camino de tu amor
y no encontré el camino de regreso.
Abrázame…
Escóndeme bajo tu manto,
y libera mi alma del fuego de la separación,
pues sin ti no existo;
soy prisionera de tu amor,
reina de tu ternura,
y devota de la llamada de tu amor.
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