Por: Rahim Nada
Bajo la luz dorada de la aurora,
despierta en mí un sueño de esperanza;
mi alma, como un cisne, se levanta
y hacia un nuevo horizonte se incorpora.
Dejé tras de mí la noche oscura,
los temores, la duda y el fracaso;
hoy cada cicatriz marca mi paso
hacia un jardín de gloria y de ventura.
No busco el oro que el mundo entrega,
ni la corona que el tiempo deshace;
mi mayor triunfo nace
cuando mi voluntad jamás se niega.
Y así camino, libre y decidido,
con la mirada puesta en las estrellas;
porque vencer mis propias sombras
es conquistar el reino que he elegido. .
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