Por: Ahmed AL shiekh
No creas que es tranquila y apacible…
Lleva un vestido seductor
para ocultar un cuchillo.
Las mentiras no abofetean,
sino que degüellan con suavidad en un ambiente
en el que nos empapamos de tranquilidad,
mientras ella sonríe.
No miente para engañarte,
sino para convencerte de que tú eres el fracasado,
y de que ni siquiera lo has intentado.
¿Acaso te ha invadido alguna vez mi inquietud?
¿Te ha cansado mi ausencia?
Tú eres quien me ha agotado
hasta que tropecé contigo
y caí de mí misma…
Te busqué en tu interior,
pero ni siquiera encontré mis restos,
como si me hubieras tragado a propósito
para que nunca volviera.
No me alejaste,
solo hiciste que odiara el espejo
en el que te veía.
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