Por: Ahmed Al shiekh
Nadie acepta vivir en la sala de espera,
contemplando cómo despegan los aviones…
parten hacia su corazón impenetrable,
mientras que el corazón de quien ama,
le oprime el aliento con dureza,
obligándole a recoger sus pensamientos
dispersos,
para encerrarlos, temerosos…
en un poema huérfano de amor.
![]()
