Acariciando la noche
Por: Muhammad yousry
Aquí, sentado en la silla de madera, en el techo de la casa donde no hay nada ni nadie —solo esta silla y yo en medio de la oscuridad de la noche—, miro por ahí, donde se emiten sonidos de insectos, y por allá, donde brillan los ojos de un búho que echó a volar en cuanto lo vi, con el sonido de sus alas al moverse.
Aquí, todo se hunde en la belleza de la noche, y yo me hundo en ella con el sigilo de un sueño que se engancha en los ojos. Me quedo en esos momentos anteriores a la madrugada, cuando la gente no valora lo que se llama la tranquilidad de la noche.
Reflexiono, me relajo, me callo ante la majestad de la presentación de este tiempo.
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