Por: Menna Medhat
Al final del día, me encuentro sola con mi mente, y la maldita no deja de obligarme a pensar en todo, todo lo malo específicamente. Nunca he logrado entender por qué me atormenta tanto. Me pregunto cómo es la vida sin voces entremezclándose en el fondo. Una voz me dice que no soy lo suficientemente exitosa, una me dice que el camino a lo que espero es imposible y una se rie de que incluso haya pensado en que “yo” podría conseguir algo. Luego, viene el juego favorito de mi mente, el juego de “si”, ¿y si ocurre algo fatal?, ¿y si nunca llega el fin que queremos, ¿y si lo perdemos todo?…
Ojalá pudiera silenciarlo todo por un momento, solo uno.
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