Por: Ahmad Al-Sheikh
En los pasillos de la intensa tristeza,
los recuerdos caen como hojas otoñales marchitas;
o como un rosario cuyas cuentas se han desprendido por el exceso de devoción.
Pocas personas intentan comprender por qué caen,
y menos aún se dan cuenta de dónde aterrizan esos restos putrefactos.
Es un momento en el que el dolor se mezcla con la incertidumbre
y la oscuridad con la luz,
como si el corazón buscara un rincón donde refugiarse
de una oscuridad implacable.
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